domingo, 23 de octubre de 2011

El Hambre en el Mundo

Visto con una mirada diferente…

En el siguiente ensayo analizaremos varias interrogantes frecuentes referentes al tema del hambre que golpea duramente a muchas personas a lo largo y ancho del mundo. Ejemplos de esas interrogantes frecuentes son ¿A qué se debe tanta hambre? O ¿Cómo es posible tanto contraste en las sociedades? Abordaremos este tema desde el punto de vista de la fisiología y analizando también otras interrogantes para poder así cambiar nuestra percepción de la vida y ser unos agradecidos de lo que nos ha tocado vivir, pero no solo agradeciendo de palabra, sino que aportando para que otros dejen de sufrir este mal que golpea a muchos hoy en día.

Lauren Landis, directora de la oficina del PMA (programa mundial de alimentos) en Ginebra, manifestó lo siguiente durante la inauguración de una exposición para denunciar el problema del hambre:

“Una de cada siete personas que viven en el mundo se va a la cama con hambre, la mayoría de ellas mujeres y niños”

¿Cómo es posible que ocurra esto? ¿Ocurre por el egoísmo de algunas sociedades o simplemente porque así es la vida?

La mayoría de las muertes por hambre se deben a una desnutrición permanente. Las familias sencillamente no tienen suficientes alimentos (o tal vez no cuentan con los recursos para adquirirlos debido a su carestía). Entonces, podríamos decir que todo esto tiene un motivo más de trasfondo el cual es la extrema pobreza que sufre el mundo, pero más puntualmente en algunas zonas específicas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que unos 920 millones de personas en el mundo sufren de hambre y desnutrición, un 13,2% de la población mundial. No es una cifra menor ¿verdad? Es una cifra que debería despertarnos y hacernos reaccionar.

Fisiológicamente hablando, el hambre está producida por los grandes estímulos que ejercen ciertas sustancias sobre nuestro cerebro. Así por ejemplo, la hipoglucemia, estimula al hipotálamo lateral y produce estímulos vagares que nos obligan a comer, mientras que los ácidos grasos, la colesterina y la serotonina estimulan al hipotálamo ventromedial y nos produce la sensación contraria al hambre: la saciedad. En esta situación, se activan los procesos necesarios para la consecución de alimento: Actividad del sistema dopaminérgico, dota al sistema nervioso central de una claridad en el pensamiento y en la percepción del medio (similar a la que la estimulación por drogas pueda causar), aumentando la neuroactividad. Cuando la fuente de alimento está localizada, entran en funcionamiento las catecolaminas (en concreto la adrenalina), que dotará al organismo de energías de reserva para poder conseguir la fuente de energía necesaria.

Es triste pensar que hay personas que están sufriendo estos síntomas en éste mismo instante. Hombres, mujeres y niños carentes de alimentación, los cuales si no reciben ayuda pronto, lo más probable es que fallezcan… Pero,

¿Será posible combatir esto?


Hay hambre en un mundo de abundancia. El problema no es la insuficiente producción de alimentos, sino la distribución desigual; la comida no llega a los que la necesitan. La existencia de tanta hambre en el mundo es una realidad que no podemos negar. Es una realidad que nos desafía: nos pide hacernos aun más humanos. El problema del hambre en el mundo no es solamente responsabilidad de las Naciones Unidas, sino de cada ser humano del planeta. Cuando pensamos en los que no tienen comida, algo ha despertado en nuestro interior. Nuestros deseos más profundos afloran a la superficie, nuestros deseos de vivir al máximo, de poder alinear nuestras vidas con nuestra compasión, de convertir nuestras vidas en expresión de nuestros espíritus.

Es responsabilidad de cada ser humano del planeta emprender acciones para erradicar la malnutrición que está matando a tantas personas y a unos 12 millones de niños cada año. A pesar de los esfuerzos de muchas agencias, el hambre todavía sigue creciendo y extendiéndose. Los seres humanos debemos aceptar el desafío de establecer programas locales de alimentación y educar sobre la alimentación vegetariana.

Los niños hambrientos de los países subdesarrollados, y todo el sufrimiento que padece la humanidad, dependen de nosotros mismos. En este asunto, los beneficios globales de una dieta basada en vegetales son innumerables. Los seres humanos debemos comprender que una persona vegetariana, con su vida diaria, el vegetariano sabe que con su vida diaria contribuye de forma privada, pequeña e indirecta al alivio del sufrimiento humano y animal, y tiene conciencia que en vez de ser parte de un problema es parte de una solución potencial.

Insto a los lectores de éste ensayo a que puedan reflexionar, y así mismo tomen en cuenta cambiar algunos hábitos alimenticios y también personales, para llegar a ser mejores personas cada día, aportando con algo que parece ser muy pequeño e insignificante como es comer vegetales, pero que sin duda estará ayudando a personas que están sufriendo de carencia de alimentos. La invitación está hecha, ¡tú decides si la aceptas! ¿Lo harás?

Muchos hombres, mujeres y niños te lo agradecerán…


Por Rocío Ignacia Zapata Villa
Creadora del Blog

2 comentarios:

  1. Me parece muy buena reflexión y tema , ya que incluso nosotros no estamos seguros de que pasara en el futuro con la alimentación , si disminuirá o aumentara.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por este post, creo que has mencionado un problema que en el futuro -por como van las cosas- podría ser mucho más común si no tomamos medidas por nosotros mismos, sobre todo como tú mencionas: empezando a consumir una dieta mejor. Saludos!

    ResponderEliminar